Las AFPs no son el problema.
En la última campaña presidencial vivida en Chile el año 2005 se discutió mucho sobre el actual sistema provisional. Que el sistema está en crisis, que ya no funciona, que nunca ha funcionado o que jamás funcionará, fueron algunas de las célebres frases que se pudieron oír. Pero ¿cómo funciona realmente este sistema? ¿Qué es realmente lo que ha funcionado o no ha funcionado hasta el día de hoy?
En el año 1980 se publicó el Decreto Ley 3.500, el cual estableció un nuevo sistema de pensiones de vejez, invalidez y sobre vivencia, y cuya base era el ahorro individual del trabajador. Bajo el mismo decreto se instauró una administración de los ahorros por la empresa privada (AFPs), las cuales poseían un único giro y cuyo fin era otorgar beneficios y prestaciones previsionales, las cuales son reguladas por Ley y por la normativa dictada por la Superintendencia de AFP, principal fiscalizadora de este tipo de sociedades.
Los principios de este nuevo sistema de pensiones eran los de incorporar el concepto de propiedad de los ahorros por parte de los trabajadores afiliados, enfatizando la correspondencia entre trabajo y recompensa (mientras más trabaje y cotice, mejor será su utilidad personal).
Por la brevedad del presente comentario, entrar en tecnicismos numéricos no lo encuentro en absoluto adecuado, pero debo afirmar que el sistema ha mostrado claras pruebas de que fue ideado extraordinariamente, y que obviamente como todo sistema, posee vicios, pero que son subsanables sin grandes modificaciones y que han sido resultados de malos manejos políticos sobre materias que son pilares del actual sistema, como por ejemplo, las tasas de desempleo mostradas ya por casi una década.
El sistema provisional chileno ha sido exportado de manera maravillosa, prueba de ello es que luego de nuestro país, numerosos países lo han tomado ya sea completa o parcialmente, adaptándolo a sus realidades y manteniéndolo ya por mucho tiempo. Por nombrar algunos mencionaré a Perú, Colombia, Argentina, El Salvador, Costa Rica, y aún más lejos, Suiza, Australia, Hungría, Suecia, entre otros.
El sistema provisional chileno ha tenido un impacto grandioso dentro de la economía interna, por citar, un estudio de Vittorio Corbo y Klauss Schmidt-hebbel demuestra que la reforma previsional explica en un tercio el mayor crecimiento económico que el país ha experimentado desde 1980 en adelante. Además de haber impulsado todo un desarrollo de los mercados bursátiles, en relación a la clasificación de riesgos, estabilización de precios, y todo lo correspondiente a inversión, especialmente a largo plazo. Otro elemento muy importante, es que los fondos de pensiones han aportado recursos financieros de largo plazo, los cuales hasta antes de la instauración de este sistema sólo podían obtenerse a través de instituciones extranjeras.
Además existe una normativa legal acorde, la cual obliga al Estado a estar en permanente observancia de los recursos, ya que está obligado a garantizar al sistema. Cabe mencionar también que es el mismo Estado el que fija una rentabilidad mínima, y el que obliga a las AFPs a completar la diferencia con su propio patrimonio si esta rentabilidad no se alcanza.
El sistema funciona a grandes rasgos, y no considerando que existen cuatro formas de jubilarse, dando una pensión muy similar al sueldo del cotizante, si este lo hizo periódicamente, por a lo menos, 20 años.
En opinión, la actual crisis de las Afps ha sido resultado de malas políticas aplicadas por el Estado, y no por una voluntad personal de las Administradoras, las cuales liberan al Fisco de una gran carga de recursos en su presupuesto anual, si no se comprende esto, obsérvese los montos que destina el Estado a los pensionados por el sistema antiguo.
El estado debe subsanar los problemas de desempleo, de contratos laborales, de obligar al trabajador a cotizar y al empleador de contratarlo, de encontrar fórmulas de aumentar el número de cotizantes, como por ejemplo, aumentar la cantidad de empleos desde el hogar (para que las dueñas de casa coticen) o el de crear un sistema de trabajo para jóvenes que integre a este grupo al ahorro provisional. No creo que sea el sistema, en si, el malo. Creo que el gobierno no se ha preocupado de manera eficiente de lo que rodea al sistema.
J.T.
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