sábado, junio 24, 2006

Derecho a La vida o Derecho a la Muerte

EUTANASIA: ENFERMEDAD DE LA SOCIEDAD
El gobierno hace oídos sordos al debate de este tema ante el hecho manifiesto en donde parlamentarios concertacionistas enviaron una moción con el fin de legislar sobre la eutanasia, o, eufemísticamente, sobre el “buen morir”. Sin embargo lo único que hemos escuchado por parte de la Presidenta Bachelet es que ese tema en particular no se encuentra en su programa de gobierno y por ende ella no se referirá a él, bastante extraña la posición de la Presidenta, pues no es capaz de emitir una opinión sobre un debate que hoy se expande dentro de toda la sociedad y donde claramente ya existen posiciones bien definidas. ¿Qué significa Eutanasia? Etimológicamente significa “buen morir”, o sea, si nos apegamos a la raíz de la palabra, el buen morir sería posible encontrarlo-y se encuentra- en aquellos suicidas que atentan contra sus propias vidas de manera “buena”- sin dolor físico aparente-, esto es, de personas que “eligen” terminar con su existencia a través de sobredosis de fármacos, o inhalando alguna especie de gas tóxico; en estos casos claramente vemos eutanasia (buen morir), sin embargo en nuestra legislación aquello es penado – en caso que el potencial suicida sobreviva- , por lo tanto, también la posible aprobación de esta ley permitiría la legalización del suicidio. Pero claro, los defensores de este proyecto dirán que el espíritu de la ley no dice relación alguna con el suicidio, pues es necesario proteger la integridad humana de áquel que atenta contra su propia vida, sino que apunta hacia el homicidio (para qué usar tantos eufemismos) de aquella persona que se encuentra en una etapa “terminal” de su existencia debido a una enfermedad sin sanación posible. De lo anterior aparecen dos grandes puntos; Existe una contradicción, pues se dice que se defiende la integridad del suicida, y por ende este acto se encuentra penado, sin embargo, la integridad del enfermo y su vida no tiene valor para los “sanos” que decidirán de manera arbitraria el fin de ésta; en este caso vemos como existirán – si se aprueba la eutanasia- dos categorías de vidas: a) las que merecen ser vividas y por lo tanto se protegerán a través de legislación, tratados internacionales de DD.HH e incluso constitucionalmente quedará plasmado que esas y sólo esas pueden ser vividas. Y por otro lado estarán las, b) vidas de “segundo orden” aquellas que, por convención, no merecen ser vividas y por lo tanto la ley dirá que procede el homicio sin ser penado, pues se está haciendo un favor a la sociedad debido a que quedará “limpia de vidas de segundo orden”. Ideas que me recuerdan a la obscura época alemana que conocí sólo por libros, la del III Reich, en donde el Estado decidía que vida merecía ser vivida y cual no, en el caso chileno –que gusta de imitar los malos ejemplos valóricos del extranjeros- sucedería lo mismo. ¿Quién determina cuando una persona tiene una enfermedad terminal o no? La ciencia médica tiene de muchos, cientos, miles de casos de personas que teniendo declarada una enfermedad terminal, terminan su vida total y absolutamente sanos; los creyentes hablamos de milagro, los no-creyentes se refieren a aquello como un hecho que hoy no tiene explicación pero la tendrá gracias al avance de la ciencia; pero ambos, creyentes y no creyentes están de acuerdo en que esos casos existen. Por eso, ni siquiera los mismos médicos, que son los verdaderamente entendidos en esta materia, pueden determinar a ciencia cierta si un enfermo se encuentra en sus últimos minutos, es decir, los médicos se convierten en una especie de sismólogos, que sólo hablan de un sismo cuando esté sucedió; los primeros no pueden predecir la muerte de una persona de la manera en que no se puede predecir un temblor, sino que sólo saben que muere cuando ésta ya no tiene signos vitales. Siempre está latente la posibilidad de un milagro o hecho inexplicable que cambie la condición de enferma de la persona, por eso, utilizar la eutanasia es como ejecutar la pena de muerte a alguien, que posteriormente, se sabe que es inocente. La eutanasia es el crimen a alguien que sólo ha cometido el “delito” de tener una enfermedad que la sociedad no quiere sobrellevar.
Escribe Javier E. Silva Salas

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