sábado, junio 24, 2006

Conflicto Estudiantil

Con vacas gordas o flacas… NO HAY PLATA.
Ni los oídos sordos de un ministro de educación, Ni la violencia de carabineros, ni los disturbios sucedidos en la Alameda el mes pasado, han podido dejar atrás las demandas de los estudiantes para una revisión profunda a la reforma del actual sistema educativo. Finalmente se ha puesto en tela de juicio a una de las leyes más controversiales del régimen militar, la LOCE ha salido al tapete con seria intención de ser al menos, reformada. ¿Pero qué es lo que queremos cambiar?
Uno de los más controversiales puntos de conflicto tiene que ver con la garantía a la libertad de enseñanza y no con el “derecho” a la misma. De forma más clara, esto implica una cantidad desmesurada de colegios, pero no así la garantía de su calidad y, por tanto, el cómo nuestros niños están siendo educados. El segundo punto, es sobre los mecanismos de fiscalización, puesto que la ley no contempla una garantía real para la educación de calidad, o sea “Lessaire faire et lessaire passer” propios de la ideología liberal son fuertemente defendidos por el sistema legal. En esto último, la JEC (Jornada Escolar Completa) está implementada según los recursos técnicos y económicos que posea cada municipalidad… nuevamente la libertad de enseñanza nos juega contra la educación, ¿O alguien cree que la JEC implementada en las Condes es la misma que se implementa en Pudahuel? O peor aun, cómo estará de "buena" nuestra Educación, que los mismos hijos de personeros de gobierno no van a colegios Municipalizados ¿O alguien cree que la hija de Bachelet está en el A-20 de SAntiago?
No sólo es el problema de una sobre explotación de los niños, en Corea se estudia de nueve de la mañana a nueve de la noche, sin embargo, encontramos una gran diferencia; en Chile no tenemos a 15 alumnos por sala, no se hace deporte todos los días, y menos aun encontramos al menos dos clubes recreativos incluidos como ramos obligatorios del currículum que entrega el ministerio y al menos dos horas de reforzamiento de las materias en donde los niños estén más atrasados, no, está más que claro que esta NO es la JEC que la mayoría de los niños chilenos reciben en sus colegios. Es claro que en nuestro país podemos encontrar a estudiantes del nivel de los de países desarrollados como son de colegios privados tales como el Nido de Águila, El Cordillera o Sagrado Corazón, sin contar, claro está, que también a colegios a niveles de países en vía de desarrollo como lo son El Instituto Nacional, El Liceo 1 de niñas, que son los llamados colegios emblemáticos (al menos les queda el emblema con la educación actual) y colegios a niveles educacionales tercermundistas peor evaluados que muchos colegios africanos… demás está decir que ninguno de estos estudiantes se encuentran mezclados… Dado el escenario actual, es una vergüenza el modo de actuar que han tenido las autoridades de Gobierno, con ese afán de ser un padre que no quiere escuchar a los berrinches del hijo menor… sin contar que ese hijo no es tan pequeño como lo quisieran ver. Ante todo el cambio de discurso del actual Ministro- que pareciera tener aire de no permanecer mucho tiempo- da fe de la falta de amplitud de mente, por decirlo menos, que han tenido las autoridades para dar una eficiente respuesta a las demandas estudiantiles. “La Administración debe actuar”, como bien nos han dicho en cada una de las cátedras en la universidad, y es claro que no ha sido la mejor manera que se ha tenido la última semana por parte del nuevo gobierno. Es el caso del discurso del 1 de Junio; la Presidente no solo ha tenido que desapegarse al discurso del 21 de Mayo, sino que mantiene la postura de respuestas parches y no soluciones de fondo. Es claro en el hecho que los dineros que se utilizarán para realizar tales proyectos ni siquiera son dineros del excedente del cobre (dinero que es mirado por todos a la espera de poder tomar algo para solucionar miles de problemas que tiene nuestra administración) sino dinero que estaba guardado desde la administración anterior ya que los excedentes actuales serán invertidos 100% en el exterior, como el mismo ministro de Hacienda ha dicho “Para cuando tengamos vacas flacas”… entonces, como alguna vez dijo el ex Ministro García, tendremos que preguntarle a las vacas…
Sin saber realmente si las vacas tienen o no la culpa, lo claro es que el sistema educacional está mal, y no se hará una real re-estructuración para poder mejorarlo, al contrario, el discurso entregado por la presidente da mas la intención de mantener al margen cualquier tipo de movilización, y como ya no hay violencia, ya no hay destrozos, entonces tendremos que darles algunas cosas para aquietarlos.
La cosa es que ahora todo el mundo espera que pasen los tres meses que los pinwis (esa raza que al parecer no está en el polo sur) han dado como plazo máximo a la respuesta a sus peticiones... ¿Habrán cambios reales en la educación chilena o tendremos que esperar a que las vacas hablen para saber qué demonios hacer con el dinero que, de un momento a otro, desapareció de Chile para ser invertido en el extranjero mientras mantenemos a un país con graves problemas que solucionar, dejando de lado las soluciones parches?
Escriben
PatricioOses y Tavita

Derecho a La vida o Derecho a la Muerte

EUTANASIA: ENFERMEDAD DE LA SOCIEDAD
El gobierno hace oídos sordos al debate de este tema ante el hecho manifiesto en donde parlamentarios concertacionistas enviaron una moción con el fin de legislar sobre la eutanasia, o, eufemísticamente, sobre el “buen morir”. Sin embargo lo único que hemos escuchado por parte de la Presidenta Bachelet es que ese tema en particular no se encuentra en su programa de gobierno y por ende ella no se referirá a él, bastante extraña la posición de la Presidenta, pues no es capaz de emitir una opinión sobre un debate que hoy se expande dentro de toda la sociedad y donde claramente ya existen posiciones bien definidas. ¿Qué significa Eutanasia? Etimológicamente significa “buen morir”, o sea, si nos apegamos a la raíz de la palabra, el buen morir sería posible encontrarlo-y se encuentra- en aquellos suicidas que atentan contra sus propias vidas de manera “buena”- sin dolor físico aparente-, esto es, de personas que “eligen” terminar con su existencia a través de sobredosis de fármacos, o inhalando alguna especie de gas tóxico; en estos casos claramente vemos eutanasia (buen morir), sin embargo en nuestra legislación aquello es penado – en caso que el potencial suicida sobreviva- , por lo tanto, también la posible aprobación de esta ley permitiría la legalización del suicidio. Pero claro, los defensores de este proyecto dirán que el espíritu de la ley no dice relación alguna con el suicidio, pues es necesario proteger la integridad humana de áquel que atenta contra su propia vida, sino que apunta hacia el homicidio (para qué usar tantos eufemismos) de aquella persona que se encuentra en una etapa “terminal” de su existencia debido a una enfermedad sin sanación posible. De lo anterior aparecen dos grandes puntos; Existe una contradicción, pues se dice que se defiende la integridad del suicida, y por ende este acto se encuentra penado, sin embargo, la integridad del enfermo y su vida no tiene valor para los “sanos” que decidirán de manera arbitraria el fin de ésta; en este caso vemos como existirán – si se aprueba la eutanasia- dos categorías de vidas: a) las que merecen ser vividas y por lo tanto se protegerán a través de legislación, tratados internacionales de DD.HH e incluso constitucionalmente quedará plasmado que esas y sólo esas pueden ser vividas. Y por otro lado estarán las, b) vidas de “segundo orden” aquellas que, por convención, no merecen ser vividas y por lo tanto la ley dirá que procede el homicio sin ser penado, pues se está haciendo un favor a la sociedad debido a que quedará “limpia de vidas de segundo orden”. Ideas que me recuerdan a la obscura época alemana que conocí sólo por libros, la del III Reich, en donde el Estado decidía que vida merecía ser vivida y cual no, en el caso chileno –que gusta de imitar los malos ejemplos valóricos del extranjeros- sucedería lo mismo. ¿Quién determina cuando una persona tiene una enfermedad terminal o no? La ciencia médica tiene de muchos, cientos, miles de casos de personas que teniendo declarada una enfermedad terminal, terminan su vida total y absolutamente sanos; los creyentes hablamos de milagro, los no-creyentes se refieren a aquello como un hecho que hoy no tiene explicación pero la tendrá gracias al avance de la ciencia; pero ambos, creyentes y no creyentes están de acuerdo en que esos casos existen. Por eso, ni siquiera los mismos médicos, que son los verdaderamente entendidos en esta materia, pueden determinar a ciencia cierta si un enfermo se encuentra en sus últimos minutos, es decir, los médicos se convierten en una especie de sismólogos, que sólo hablan de un sismo cuando esté sucedió; los primeros no pueden predecir la muerte de una persona de la manera en que no se puede predecir un temblor, sino que sólo saben que muere cuando ésta ya no tiene signos vitales. Siempre está latente la posibilidad de un milagro o hecho inexplicable que cambie la condición de enferma de la persona, por eso, utilizar la eutanasia es como ejecutar la pena de muerte a alguien, que posteriormente, se sabe que es inocente. La eutanasia es el crimen a alguien que sólo ha cometido el “delito” de tener una enfermedad que la sociedad no quiere sobrellevar.
Escribe Javier E. Silva Salas

jueves, junio 22, 2006

Derecho a la vida o Derecho a la Muerte.

Muerte digna y conflicto moral.
Pensar en la Eutanasia es recorrer siempre el mismo camino con el cual fuimos criados para entenderla, por un lado recordar cual era su significado etimológico, lo que se traducía en un “buen morir” o “muerte sin sufrimiento físico”, y por otro corroborar que a pesar de que todos nos consideramos extremadamente liberales de pensamiento, aún no aceptamos esta “muerte digna” sin tener conflictos morales o éticos e incluso, en algunos casos, religiosos, adentro. Existen varios pensamientos que me atormentan al pensar sobre este controversial tema, pero quiero detenerme en sólo dos: mis valores y mi experiencia. Fui criado en un hogar con fuertes fundamentos cristianos, donde una de las frases que más escuché durante mi niñez fue la de que “sólo Dios da la vida, y sólo Él la puede quitar”. Sé que este juicio recién emitido es una verdad no negociable para más de un millón de personas, e incluso más…lo que sostengo sobre la base de personas seguidoras de religiones que mantienen el mismo postulado en nuestro país. Mis valores fueron fuertemente marcados por este planteamiento, e incluso, podría haberme considerado un “no a la eutanasia” hasta tres años atrás, mas mi experiencia fue llevándome a otros planos, a escenarios que me hicieron reflexionar y llegar a los principios mismos del porqué debía pensar o no lo que creía. Años atrás, mi abuela, persona a la cual hoy no tengo el placer de verla con vida, fue declarada paciente terminal por un cáncer al riñón. Cuatro meses fue el plazo médico, y no fue autorizada para ningún tratamiento paliativo. Mas fue tanta la desesperación de la familia que moviendo montañas y logrando una autorización médica, mi abuela fue consentida a someterse a una terapia. Para los médicos fue un milagro, “de un cáncer grado cuatro (terminal) pasó a ser declarada sana”, y si no hubiese sido por un pequeño tumor que quedó escondido entre una vértebra, y que por ser inoperable se ramificó a los pulmones, hoy quizás estaría aquí. También tenía un tío, que al ser avisado de la noticia de que mi abuela (su mamá) tenía un cáncer terminal, tomó raudo la carretera y viajo desde Concepción a Santiago. Resultó que al segundo día de encontrarse en la capital le dieron tres infartos cerebrales que lo hizo perder la capacidad de hablar, de movimiento, entre otras cosas, además de agravársele una hemorragia interna en su estómago. Si los médicos le daban medicamentos para disolver los coágulos de su cabeza, lo perdían por hemorragia interna, si le daban coagulantes, lo perdían por muerte cerebral. Falleció once días más tarde. La verdad yo espero no aburrirlos con mi historia, pero mi relato nos muestra dos escenarios empíricos, y me deja en lo personal varias reflexiones que dejaré abiertas para debatir. En relación al caso de mi abuela, pienso que los médicos se pueden equivocar tanto como confundir cuatro meses con más de dieciocho. Si mi abuela hubiese optado por la eutanasia, sólo para evitar el sufrimiento durante los últimos cuatro meses, ¿hubiese podido disfrutar de haber estado “sana” nuevamente?, ¿los médicos son capaces realmente de establecer plazos máximos los cuales los enfermos los toman, los internalizan y los sufren? ¿Fue la eutanasia la decisión de la familia de hacerla dormir durante sus últimos días para que no sufriera?¿la eutanasia es una decisión del enfermo o de la familia? En relación a mi tío, pienso que los doctores sabían que iba a morir, aún así mi tío fue conectado a una decena de máquinas y a tres cambios completos de sangre ($500.000 por cada uno), sometido a miles de tratamientos que con el juicio del tiempo no se justificaban sin tener como base el beneficio económico de la clínica o de la investigación médica. Fue una muerte diga la de mi tío. No, no lo fue. Sin lugar a duda debatir la eutanasia es complejo dado que se necesita una revisión de la ética social, me atrevo a llamar también a una revisión de la ética médica, yo en lo personal creo que podemos distinguir las eutanasias, existen eutanasias claras, como en el caso de mi tío, que no significan apurar la muerte, si no que hacerla digna, y existen otras que hubiesen sido mal aplicadas, como a mi abuela. Llamo a la reflexión. Llamo a ponerse en el lugar del otro. Llamo a meditar si muchos de los procedimientos que se ejecutan en Chile no son eutanasias disfrazadas, llamo a tomar decisiones y distinguir porque mientras se toman ese tipo de decisiones, sin duda alguna, muchos pacientes y familias se debaten entre principios morales establecidos por tradición o la necesidad de dar una muerte digna al familiar que sin remedio alguno, está desahuciado.
escribe:
JT.