No es mi afán el poner en debate la necesidad de generar mayor adhesión electoral, sino el centrar la discusión en los pasos que nuestro país necesita para hacerlo un lugar mucho más justo. Y aun cuando la mayoría de los que han aparecido en la palestra pública han llevado la discusión a la arena moral, pocos se han preguntado qué es lo que pasa con estas personas, que por tener una condición de atracción sexual distinta a la mayoría, debe mantenerse a lo que los vaivenes del destino determine para ellas. Y con esto me refiero a lo que pasa con estas parejas cuando uno muere ¿La ley debe protegerlos menos sólo porque gustan de su mismo género en apetencia sexual?
Porque es muy fácil el referirse a la valoración ética, desde los distintos ámbitos que la religión, la moral y las "buenas costumbres" dictan, pero nadie en realidad se pregunta acerca de cómo estas personas pueden proteger los derechos que por la constitución -sí, la misma que criticamos, pero que no hemos podido cambiar- se encarga de garantizar PARA TODOS LOS CHILENOS.
Porque a menos que alguien se atreva a decir que los homosexuales, por el solo hecho de serlo, son menos chilenos, menos personas o menos dignos de recibir estos derechos, de salvaguardar su convivencia bajo preceptos legales o simplemente preservar para el futuro aquello que han ido generando durante toda una vida.
Sin duda alguna, las palabras de Eduardo Frei acerca de la unión homosexual aparecieron en un contexto en donde la campaña política se centra en poder conseguir más votos, lo cierto es que este tema nos llama a pensar en cuán iguales somos los chilenos, y pareciera ser que dicha igualdad está más centrada en otras características -quien tenga más dinero, quien sea más rubio, más educado, más estandarizadamente mejor "aceptado" en la sociedad, que por la simple razón de haber nacido "en igualdad de condiciones"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario